sábado, 30 de julio de 2011

Regreso a la Pedriza

Hace bastantes años, mucho antes del geocaching y de las restricciones al tráfico, habíamos recorrido La Pedriza en bastante detalle y ahora era el momento de regresar, para que las nuevas generaciones de nuestro grupo la empezaran a conocer y con el aliciente añadido de buscar tesoros. En este regreso, los “veteranos” nos encontramos con que todo sigue más o menos igual, en lo bueno y en lo malo. Parece mentira que tras tanto esfuerzo en educación medioambiental, se sigan encontrando restos y desperdicios en casi cualquier rincón. Es triste, especialmente cuando no hablamos de las zonas más concurridas, sino de lugares apartados e incluso de difícil acceso, donde se podría suponer que aquellos que los alcanzan serían auténticos amantes de la naturaleza. Una vez más, fue una ocasión para practicar CITO.

Una cabra montesa nos observa con curiosidad durante el trayecto
Respecto al geocaching, La Pedriza se ha convertido en una zona con gran concentración de cachés. Es difícil pasar por una zona en la que no haya alguno. En esta primera incursión hicimos una ruta circular improvisada de unos 13 km que combinaba tramos “off-road” sobre todo a la ida, con otros por senderos. Los cachés que encontramos eran muy homogéneos en cuanto a la parte “técnica”: básicamente bien escondidos (no llevábamos spoilers) y con contenedores e inventario de calidad más que aceptable. En cuanto a su ubicación, los hay mejores y otros no tanto. Consideramos entre los primeros esos que nos hacen quedarnos un rato contemplando el lugar que nos han hecho descubrir e incluso exclamar “¡Qué maravilla!”, y entre los segundos, esos que te dejan preguntándote “¿Cuál habrá sido el motivo para poner este caché aquí?”. Seguro que entendéis a qué nos referimos, ¿verdad?


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