viernes, 30 de septiembre de 2011

Enemigos de los cachés (2): Temperaturas extremas

Calor y frio extremos.
Otro enemigo de los cachés
De regreso de México nos encontramos con que el newsletter de Groundspeak de esta semana nos recomienda hacer visitas de mantenimiento a nuestros cachés, ante el cambio de la estación cálida a la fría y viceversa (según el hemisferio). Esta recomendación está muy relacionada con el post anterior en que hablábamos del problema de la humedad. Pero aún sin humedad, hay que tener en cuenta que los cambios de temperatura y sobre todo las temperaturas extremas, son también típicos enemigos de los cachés.  

A temperaturas bajo cero (algo común en invierno en zonas de montaña) hay muchos tipos de plástico que se vuelven rígidos y quebradizos, rompiéndose a la mínima ocasión. Este problema es especialmente grave en el caso de los contenedores, ya que deja la puerta abierta a la humedad. Con un contenedor que pierde la estanqueidad, las temperaturas bajo cero pueden convertir su interior en un auténtico témpano en el que todos los objetos se apelmazan en un compacto bloque de hielo. Ya nos hemos encontrado con varios así. Luego, al descongelarse, todo se echa aún más a perder. Y hay objetos especialmente sensibles a las temperaturas bajo cero, como son los bolígrafos y rotuladores. La tinta al congelarse puede romper el depósito, y al descongelarse después, ya os podéis imaginar lo que sucede. De éstos también hemos visto alguno. Por eso se recomienda que en los cachés sólo se ponga el clásico lápiz. 

En cuanto al calor, también algunos plásticos sufren las consecuencias, en este caso dilatándose y deformándose. Si se trata del plástico del contenedor, de nuevo se puede perder la estanqueidad, haciendo que la humedad pueda hacer estragos más adelante. Y por supuesto, también hay objetos que no resisten el calor demasiado bien. Otra vez los bolígrafos: algunas tintas se vuelven muy fluidas  y se salen del depósito. Un asco. Y la comida, que NUNCA debería estar en el interior de un caché, es un ejemplo que hemos observado demasiado a menudo: sobre todo caramelos o chicles derretidos, tapizando el interior del caché. ¡Puaj! 

Recomendaciones: lo primero, como siempre, elegir un buen contenedor. Las fiambreras que indican “apto para microondas, congelador y lavavajillas” son la mejor opción a priori. Esto suele figurar, además de en la etiqueta, grabado en la base del tupper mediante iconos (ver ejemplo al final). En segundo lugar, cuidar el contenido de los cachés, no dejando objetos que puedan estropearse con facilidad y luego afectar al contenedor.
Busca estos iconos en las fiambreras que pienses usar como cachés

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