jueves, 17 de mayo de 2012

Energía solar de respaldo

Los aparatos capaces de utilizar baterías estándar (como todos los GPSr Garmin) tienen la ventaja de que, incluso en el lugar más apartado, se pueden proveer de un surtido de pilas por el camino. Por desgracia, muchos otros cacharros (cámaras, teléfonos…) no tienen esa posibilidad. En excursiones cortas, suele ser suficiente con cargar nuestros “gadgets” a tope el día antes, pero si se trata de una salida que se prolonga durante varios días sin acceso a tomas de corriente, puede ser conveniente llevar energía de respaldo.

Una solución son los paneles solares. Hemos probado unas cuantas de esas unidades, pero o bien resultaban demasiado grandes o no fueron muy versátiles. Y en todas las manejables, su capacidad de carga resultaba relativamente reducida. Ahora estamos probando una nueva que resuelve en parte esos problemas: la Freeloader Pro.
Imagen promocional del Freeloader Pro.
Arriba plegado y recargando un iPhone,
Abajo recargándose con sus paneles solares

Es una unidad pequeña, muy ligera y permite cargar casi cualquier gadget, gracias a un rango de carga de 4.5v a 9.5v y múltiples adaptadores a partir de una salida de tipo USB. Ya la hemos probado con baterías de cámaras, teléfonos  e incluso con el Garmin Montana del que hablábamos en una entrada anterior. El problema habitual de la relativamente pobre capacidad de carga de estas unidades se solventa en el Freeloader Pro ya que no carga los gadgets a partir de sus dos paneles solares, sino que éstos recargan una batería interna de litio, la cual se utiliza para recargar luego nuestros cacharritos electrónicos. Es decir, se almacena la energía en la unidad durante el día y así luego se recarga el gadget de turno cuando el sol se oculta.

El sistema funciona adecuadamente, pero tiene sus problemas. Lo primero es que no es fácil adaptar el Freeloader Pro a una mochila para que se vaya cargando durante una travesía (hay disponible paneles solares externos, pero son muy grandes). Lo segundo es que necesita estar unas 9 horas a pleno sol para cargarse completamente, lo que no es siempre factible. En cualquier caso, hay que recordar que estos sistemas no están pensados para utilizarlos como unidades de carga, sino como respaldo de emergencia para salir de un apuro ocasional. Un ejemplo: en el peor caso de los que hemos probado, con algo menos de un 75% de carga acumulada a trompicones (la unidad no se cargó de forma constante ya que el sol se ocultaba con frecuencia a lo largo del día, lo que reduce la eficiencia de la batería), el Freeloader Pro aún pudo recargar la batería de litio del Montana hasta un 25%. Suficiente para salir del paso.

El Freeloader Pro recargando el Garmin Montana
Se puede obtener más información en su web y se puede adquirir por internet (por ejemplo, en España en rsonline). Cuesta unos 75 € y hay una versión más económica (el Freeloader classic, por unos 40 €), aunque de prestaciones más limitadas.

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